El mercante turco Clare, con pabellón de Kiribati y tripulación de Ucrania, Georgia, Siria y Turquía sufrió una avería durante una travesía desde Argelia. La crisis también ha llegado a alta mar, y el armador del buque no pudo hacerse cargo de él. Durante días la tripulación se alimentó con raciones de salvamento, hasta que llegaron cerca de Cartagena y pudieron ser remolcados a la dársena de Escombreras. Han pasado seis meses atracados en un muelle, comiendo de la caridad y esperando resolver su situación para volver a ver a sus familias.
Durante este tiempo de paseos por el puerto, solo les quedaba seguir al frente de sus puestos para no perder su dinero y esperar a que el armador solucionara el problema. Al frente de sus máquinas, mesas de cartas, puestos de control, cocina o en sus camarotes...pero atracados a un muelle porque la recesión económica les sorprendió en medio del Mediterráneo.

 

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